Mi descripción del Palacio Postal y Museo Naval de la Ciudad de México.
Se trata de un edificio de aspecto antiguo y color marrón bastante grande ubicado en el Centro Histórico de la ciudad de México. Si bien su aspecto desde fuera es sobrio e imponente, al entrar se encuentra uno con una construcción finísima de aspecto colonial.
El piso y las escaleras son de mármoles distintos, siendo el piso gris y las escaleras blancas. Las paredes son de un color casi dorado, con grabados en los pilares y portales. Hay muchos trabajos en bronce, tanto en el barandal de la escalera, como en las rejas y ventanas del lugar.
De sus funciones originales, el edificio conserva muy pocas. En específico, el lugar es ahora de interés cultural, y la única actividad postal que se realiza es la venta de estampillas (como fomento a la filatelia). A lo que habíamos venido era a visitar el museo naval que se encuentra en el cuarto piso.
En el museo naval se encuentra, obviamente, una cantidad de parafernalia referente a la marina civil y militar de el país. Al estar en el último piso, se podía apreciar claramente el tamaño del lugar, así como el impresionante domo de cristal en el techo. Había toda clase de cosas interesantes. Una de las primeras cosas que se encontraba allí era un modelo a escala de lo que parecía ser un antiguo navío de guerra.
Aquel pequeño barco era de una construcción experta, en fina madera barnizada. Era de velas, y se podía apreciar cantidad de artículos que también habían sido hechos a escala: ganchos, cuerdas y redes, barriles, entre otros. Había varios similares, así cómo réplicas a escala de buques más modernos. También estaban en exhibición algunas anclas.
También había muchos uniformes, algunos originales, y otros como réplica, desde antiguos de blanco y azul marino, hasta los más modernos de camuflaje pixelado, además de trajes de buceo también de periodos distintos. Los trajes de buceo eran de lo más interesante. Los más antiguos eran grandes, de aspecto pesado y construidos de bronce, caucho y cuero. Los más actuales tenían equipos scuba y eran de neopreno.
También tenían en exhibición ejemplares de las armas que la marina ha utilizado. En pocas palabras, había de todo. Por un lado, existían mosquetes, que eran exhibidos con todos sus accesorios, como sus bayonetas y las varillas que se usaban para cargarlos. Después, había fusiles de retrocarga de los tiempos de Santa Anna. Estos usaban cartuchos muy grandes y relativamente poco eficientes, que se cargaban uno a la vez.
Entonces se llegaba a armas que ya podía reconocer por mi cuenta. Había fusiles de cerrojo tipo Mauser y Springfield, que se usaban alrededor y después del Porfiriato, carabinas y rifles M1 de los tiempos de la segunda guerra mundial, Fusiles G3 de la posguerra, y rifles M16 y FX-05 que se usan actualmente. De las armas más recientes, se tenían modelos especiales para exhibirse, que mostraban como eran por dentro.
Además de las armas personales, tenían algunas ametralladoras ligeras y pesadas. Un modelo que llamó mi atención fue una ametralladora RM-2, de diseño y fabricación mexicana, que se exhibía junto a un BAR. La RM-2 tenía la particularidad de que el cargador se introducía desde arriba, a diferencia de la mayoría de las armas. Tenía un cañón con un diseño ventilado y, en general, se veía muy interesante.
No sólo se tenían la armas de los soldados, sino que también había cañones con sus balas, unos de hierro y otros de bronce. Se encontraban por igual, ejemplares de torpedos y balas para artillería. De estos últimos había completos, muy probablemente inertes al igual que los torpedos, al igual que usados.
En general, la visita fue muy interesante y recomiendo el lugar a cualquier persona que visite la capital, ya sea que tenga un interés en lo naval y militar, en la filatelia, o simplemente desee admirar la arquitectura del lugar.
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